La realización de la Convención Internacional en Argentina fue una aspiración sostenida desde mucho tiempo atrás y Buenos Aires se presentaba como la mejor opción viable para alojar tal acontecimiento. El 5 de agosto de 1959, durante la reunión del Rotary Club de Buenos Aires, el Director de R.I. Tristán Guevara anunció que se había elegido a la ciudad de Buenos Aires como una de las probables sedes para la Convención de 1965.

Los presidentes Alberto Taquini y Roberto Gorostiaga hicieron las gestiones y elevaron los informes necesarios para avalar tal designación, pero la insuficiente capacidad hotelera fue la razón por la cual no fue elegida.

En 1971, al inicio del año rotario, la Junta Directiva de Rotary International designó a Buenos Aires como sede de la Convención de 1976 y los lamentables acontecimientos de aquellos años hicieron que en 1974 volviera a ser pospuesta. Fue Ricardo Salerno, presidente del Rotary Club de Buenos Aires, quien durante la Convención de Niza en 1995 presentó la petición, esta vez exitosa, que dio origen a la Convención Buenos Aires 2000.

Hasta aquí un brevísimo relato de los hechos que originaron el desafío de organizar el más importante acto del rotarismo argentino hasta entonces y que lo será, sin dudas, por muchos de los años por venir.

La Comisión Organizadora fue presidida por Jorge E. O’Farell e integrada por Alberto R. López, vicepresidente, Arturo H. Carou, secretario, Lucio R. Ballester, prosecretario, Egidio Iannella, tesorero, Jorge Lauria, protesorero y vocales Enrique Braun Estrugamou, Pablo R. Gorostiaga, Ricardo Salerno, Manuel Vetrone de la Torre, Alfredo J.M. Corral y Carlos E. Speroni. Los problemas de salud de Jorge E. O’Farell lo llevan a renunciar el 15 de agosto de 1996 asumiendo la presidencia Alberto R. López quien la ejerció hasta el 29 de junio de 1998 en que fallece durante la entrega de los Lauros de Plata víctima de un infarto de miocardio y a horas de concluir sus funciones como Gobernador del Distrito 4890.

Este acontecimiento trajo grandes preocupaciones, no solo por la desaparición de un activo dirigente de la Comisión Organizadora, sino por la inminente visita del Presidente Carlo Ravizza para observar el grado de avance en la organización de la Convención. En consecuencia, había que resolver la sucesión en brevísimo tiempo y durante la reunión del Rotary Club de Buenos Aires del 15 de julio de 1998 se presentó a Carlos E. Speroni, vocal de la Comisión Organizadora, como Presidente de la misma.

Las gestiones fueron febriles y durante ellas Speroni pidió que se considerara la posibilidad de que las tres vicepresidencias, la secretaria honoraria, la secretaria y la tesorería estuvieran bajo la responsabilidad de socios del Rotary Club de Buenos reservándose la propuesta de las restantes posiciones. Así las cosas, quedó conformada la siguiente Comisión Organizadora Presidente Carlos E. Speroni, Vicepresidente 1º. Pablo R. Gorostiaga, Vicepresidente 2º. Ricardo Salerno, Vicepresidente 3º. Manuel Vetrone de la Torre, Secretario Honorario Arturo H. Carou, Secretario Enrique Braun Estrugamou, Prosecretario Daniel A. González, Secretario de Actas Horacio J. Pire, Secretario de Finanzas Jaime P. Nuñez, Tesorero Antonio J. Calvelo, Protesorero Gustavo R. Carmona y vocales Jorge E. O´Farrell, Carlos A. Ojeda, Dardo J.M. Cotignola y Luis Salvucci.

La tarea fue importante y mi propuesta de incorporar, entre otros, al Comité de Coordinadores Distritales permitió que todos los distritos argentinos estuvieran representados en la organización sumados a quienes representaron a los dos distritos de la hermana República Oriental del Uruguay y con ello se logró que la Convención de Buenos Aires se convirtiera en la Convención Argentina 2000.

Sería difícil relatar en pocas palabras todo lo que allí sucedió y marcó rumbos futuros tales como la Oficina de Internet, la Escuela de Tango, el Desayuno íbero-latinoamericano servido a 1.200 asistentes, los espectáculos ecuestres en la Sociedad Rural y el Hipódromo San Isidro, las galas en el Teatro Colon y el Luna Park, los 2.600 asistentes a más de 10 salones de tango dedicados a la canción popular de Argentina, los torneos de golf y bridge y, por último y no menos importante, la valiosa y comprometida tarea de las ruedas de familia que organizaron las reuniones de hospitalidad hogareña que albergaron en sus cenas familiares a más de 8.000 asistentes, cifra nunca lograda y aun no superada.

Esta convocatoria superó las 14.300 inscripciones y se inscribió en los anales de las reuniones de la ciudad de Buenos Aires como la más numerosa en toda su larga historia.

El Rotary Club de Buenos Aires, como Comité Organizador, presidido por Juan C. Becciú y durante la Gobernación del Distrito a cargo de Juan Gear asumió los riesgos económicos de esta convocatoria y dispuso que su resultado, si arrojara superávit, fuera distribuido entre todos los clubes rotarios en proporción a los aportes con que contribuyeron a su financiamiento parcial por lo que la suma del mismo, que superó los USD $90.000, tuvieran ese destino y llegaran a cada uno de los clubes participantes.

Durante el acto de cierre, ante la presencia de más de 8.000 asistentes, tuve la oportunidad de agradecer las expresiones del Presidente Ravizza sobre el desarrollo de la Convención destacando “el público y muy sincero reconocimiento a todos los que han participado desde cada rincón de la Argentina en este gran proyecto y a todos ustedes, amigos rotarios del mundo, les pido que se unan a mí para felicitar a cada uno de los que llevan la banda celeste y blanca sobre sus hombros porque de ellos es, en gran parte, el mérito. Buenos Aires les ha dado la mejor de las bienvenidas. Llévense de ella el mejor de los recuerdos”.