Los rotarios, durante años, han anhelado crear una academia patrocinada por Rotary a fin de fomentar la paz y comprensión mundiales.
Así ha sido que, en el transcurso de los últimos 25, se han propuesto una gran variedad de iniciativas orientadas a convertir ese sueño en realidad.
En 1996, bajo el liderazgo del presidente Luis Vicente Giay, se estudió la posibilidad de crear Centros Paul Harris para Estudios Internacionales en varias universidades del mundo donde los becarios obtendrían, al cabo de dos años, un título en Relaciones Internacionales, Resolución de Conflictos y Estudios sobre la Paz.
Tres años después, en 1999, se aprobó el plan de colaboración con las universidades interesadas en albergar los Centros, considerando las propuestas de más de 100 de ellas, para –finalmente- anunciar en la Convención de Singapur las siete universidades seleccionadas entre las que se encuentra la Universidad del Salvador de Buenos Aires.
Por tratarse de la única radicada en Latinoamérica es un orgullo para nuestra región y particularmente para los argentinos y, con motivo de ello, permítanme que me refiera brevemente a tan prestigiosa entidad educativa
Fundada en 1956 es una de las universidades más antiguas del país, heredera de una centenaria tradición académica afirmando el universalismo a través de las diferencias, comprendiendo y respetando aquellas que son históricas, culturales y psicológicas de las diversas comunidades.
Y es en el cumplimiento de uno de sus principios rectores, cual es el “universalismo través de las diferencias” que he citado antes, que la Universidad del Salvador ha venido desarrollando múltiples actividades todas ellas encaminadas a promover nuevos modelos de coexistencia y solidaridad entre los pueblos teniendo como meta el fortalecimiento del entendimiento y la integración entre las culturas y las religiones, objetivo que llevará a alcanzar una sociedad más justa y equitativa, al decir de sus Autoridades.
A pesar de que fue instituido en honor a Paul Harris y debido a que a su nombre se lo consideró apenas conocido fuera del mundo de Rotary, el programa recibió la denominación de Centros de Rotary para Estudios Internacionales sobre la Paz y la Resolución de Conflictos.
Con el establecimiento de estos Centros, LFR ha dado un importante paso en su labor en pro de la comprensión y paz mundiales.
En un mundo de prejuicios e intolerancias, muchas veces coronados por las guerras más crueles; en un mundo donde más de la mitad de la población es analfabeta, padece hambre y sufre enfermedades, los esfuerzos para conseguir la paz, en los ámbitos nacional e internacional, pueden llegar a ser ciclópeos.
“A pesar de que no podemos predecir el futuro de Rotary, de algo sí estamos plenamente seguros: el porvenir de nuestra organización depende de lo que los rotarios hagamos hoy” sostuvo Arch Klumph, creador de LFR., y una clara evidencia del acierto de aquella visión lo está dando el hecho de que ya en los comienzos del nuevo milenio, como prioridad en el campo de la educación, los Centros de Rotary para Estudios Internacionales brindarán a los estudiantes oportunidades de especializarse en métodos eficaces de abordar los obstáculos que impiden el avance de la cooperación y la paz internacional.
Diez alumnos asistirán a cada uno de los siete Centros Rotarios establecidos en igual número de universidades del mayor prestigio de todo el planeta para cursar estudios de maestría, lo que nos permite pensar cuán importante será su aporte, con el transcurrir de los años, disponiendo el mundo de ciento de expertos formados en el campo de las relaciones internacionales, los estudios de la paz y la resolución de conflictos.
Durante el Acto Académico del 7 de abril pasado donde se le otorgara a Luis Vicente Giay el Reconocimiento de Doctor Honoris Causa de la Universidad del Salvador se inauguró el Centro de Rotary en Buenos Aires y se iniciaron los cursos en los que participan, en conjunto con otros maestrandos, los 12 becarios extranjeros que eligieron a esa prestigiosa Casa de Altos Estudios para cursar su Maestría.
Ellos provienen de Colombia (2), Estados Unidos (6), Panamá, Irlanda, Suecia y la República Checa (1) representando un verdadero y amplio espectro de la internacionalidad de nuestra asociación.
LFR estableció una Coordinación para el Área Anfitriona, conformada por los 5 distritos que comprenden la ciudad de Buenos Aires y zona aledaña, a cuyo cargo estarán las relaciones entre la Universidad del Salvador y dichos distritos para centralizar la información y facilitar la comunicación entre todos los involucrados en el Programa.
Tengo el alto honor y la no menor responsabilidad de tener a mi cargo dicha Coordinación y por ello permítanme expresarles que es una enorme satisfacción y nos permite avizorar el futuro con esperanzada visión el compartir nuestro tiempo con tan calificados becarios, muy jóvenes la mayoría de ellos, que dedican sus tiempos en aras de una formación académica que les permitirá mediar resolviendo conflictos en busca de la paz, donde haya guerra; lograr comprensión donde falte la armonía; alimento y desarrollo económico sustentable donde haya hambre y pobreza, atención de la salud para los enfermos y educación a los analfabetos.
En una significativa demostración del grado de preparación y capacidad de nuestros postulantes corresponde destacar que, en la selección de los primeros 70 becarios realizada en noviembre de 2001, se incluyeron dos argentinos y un colombiano quienes ya están estudiando en sus respectivas universidades del exterior.
En la siguiente, en noviembre de 2002 y sobre la misma cantidad de becarios, fueron 5 argentinos y 2 colombianos los incluidos, lo que nos da una clara idea del grado de capacitación de los postulantes presentados por nuestros distritos.
Y quiero hacer mención, precisamente, a un Club Rotario de mi Distrito 4910, La Plata Tribunales, caso único –hasta ahora- de un Club que logra dos becarios consecutivos y postula su tercer candidato, recomendado por el Distrito, para la selección que se llevará a cabo en Evanston en próximos días, demostrando la verdad contenida en aquella expresión, tantas veces escuchada, de que donde hay voluntad nace el camino.
Con estas palabras he tratado de explicar el origen y estado actual del Programa pero, permítanme preguntar:
¿Solo debemos hablar siempre de la historia, por trascendentes que hayan sido los hechos que esta refiera?
Sin dudas, que no; ellos serán la base donde asentaremos nuestros próximos pasos convencidos de que lo que se nos ofrece es altamente significativo y muy valioso para tantos profesionales destacados que anhelan ver coronadas sus aspiraciones de perfeccionamiento.
El logro de ellas hará que en las organizaciones internacionales, el sector privado y público, nuevas generaciones de líderes –a todo nivel- se incorporen como especialistas que aportaran significativas contribuciones a la comunidad mundial.
La filosofía de Rotary estará presente en cada proceso de toma de decisiones y será ella quien facilite las vías de la cooperación en los ámbitos locales, nacionales e internacionales fomentando el ideal de la paz, su fin último.
Creo oportuno relatarles una anécdota que escuche hace 6 años en la Sede Mundial de Evanston, en oportunidad del Seminario de Capacitación para Coordinadores Regionales de LFR:
“En el boletín de la Catedral de Toronto se publicó esta meditación:
Tuve hambre y fundaste un club humanitario para determinar la causa de mi hambre.
Estaba desnudo y mentalmente deliberaste la moralidad de mi apariencia.
Me sentí enfermo y de rodillas diste gracias a Dios por tu salud.
Era peregrino y en tu prédica me aconsejaste sobre el refugio espiritual del amor a Dios.
Me sentí abandonado y me dejaste orar a solas.
Parecías tan justo, tan cerca de Dios.
Pero yo continúo sufriendo hambre y frío, y sintiéndome abandonado.
Entonces, ¿adonde fueron a parar tus oraciones?
¿Qué consiguieron?
¿De qué sirven todas las plegarias cuando el resto del mundo clama misericordia?
Escuchado el mensaje, estoy seguro que ustedes acordarán conmigo que debe ser nuestra la responsabilidad, absolutamente indelegable, de ocuparnos y preocuparnos para encontrar respuesta a esos clamores.
¿No será una de ellas la de saber transmitir el mensaje de Rotary y su Fundación, para que llegue a todos aquellos que estén en condiciones de postularse para las Becas de Rotary Por Paz Mundial, encontrando la oportunidad de especializarse en métodos eficaces a fin de evitar los males del peregrino de la anécdota?
Me tomo la libertad de pedirles que, entre todos, hagamos el esfuerzo necesario para que este Programa no solo sea conocido y discutido en nuestros seminarios como una expresión más de nuestros mejores deseos, sino que llegue, con toda su fuerza y realidad, a cada uno de los clubes de nuestros distritos para que esta oportunidad que Rotary y LFR les ofrece encuentre en ellos la capacidad de no dejarla pasar de lado por indiferencia o falta de conocimiento.
Dijo Albert Einstein: “La paz no se puede lograr a través de la violencia, solamente se puede alcanzar a través del entendimiento”.
Si el entendimiento es el sendero para la paz, la última tarea educativa de LFR de RI ha acercado a la comunidad global a un escalón más cercano a la armonía.
Cómo lo han expresado algunos experimentados líderes rotarios:
“Este Programa será la cosa más emocionante por venir de LFR, en mucho tiempo”
Muchas gracias, ¡y no dejemos pasar esta oportunidad!