Ser presidenta de un Club Rotario significa realizar una gestión de liderazgo que permita concretar proyectos y acciones en beneficio de la comunidad. Para lograrlo se debe realiza una planificación y conformar un equipo de trabajo, que tienen un fin y un objetivo común que es el servicio rotario.
Para lograr un buen funcionamiento del trabajo en equipo, se debe buscar la complementariedad y coordinación de todos los integrantes, esto implica cooperación, comunicación y pertenencia.
La cooperación es pensar con el otro y construir juntos, donde no importa quien propuso la idea, sino lo importante es que exista una vivencia de que el trabajo es de todos. Para lograr esa cooperación se requiere de una buena comunicación, que todos sean escuchados y se produzcan intercambios constructivos.
Si las condiciones anteriores se cumplen, surge naturalmente el sentido de pertenencia, donde cada socio se percibe a sí mismo como parte integrante del todo, que es el Club.
Como resultado de las premisas anteriores, se generan las condiciones para que los proyectos y las acciones se materialicen desde: la planificación, desarrollo, concreción y evaluación.
Pero para lograrlo, es necesario conocer la singularidad de cada integrante del Club, sus opiniones, sus puntos de vista, es decir, tener muchos intercambios de ideas, una participación activa en las reuniones del Club, sumado a reuniones sociales para reforzar la amistad y el conocimiento interpersonal.
Con el fin de descubrir sus potencialidades, sus preferencias, para no cometer errores en el momento de asignar funciones en los diferentes proyectos. Sumado a una atenta escucha, para analizar todos los aportes que cada socio puede brindar para los diferentes proyectos.
Todo esto en tiempos normales se hace menos complejo, aunque no es una tarea fácil, pero en los tiempos actuales, como consecuencia de la pandemia del COVID-19, se hace muy difícil y complicado por las siguientes razones:
• No se pueden hacer reuniones presenciales, donde la comunicación fluye en forma natural.
• No tenemos reuniones sociales para afianzar los vínculos interpersonales.
• La comunicación es mediada por la tecnología. Sirve, pero no es igual.
• Proyectos que deben ser suspendidos, lecto comprensión.
Como consecuencia de no tener reuniones presenciales y sociales, tenemos que usar los recursos que nos brinda la tecnología: WhatsApp, llamadas telefónicas y reuniones virtuales.
Esto determina que las reuniones sean más breves, que se acorte El Orden de día y se disminuya la asistencia de la membresía a las reuniones, porque no todos los socios se conectan. Por lo tanto, se toman decisiones donde no opina todos, lo que atenta con el sentido de pertenencia porque falla la comunicación. Si bien se comunica por WhatsApp, una síntesis de cada reunión, tampoco podemos saber si todos han recepcionado el mensaje, porque sólo aparecen algunas respuestas.
Para suplir esto en decisiones que involucra a todos, la presidenta envía mensaje o llama en forma individual a cada socio, pero a veces, no todos responden.
En síntesis, al perderse la condición de comunicación, por lógica se entorpece la cooperación y la pertenencia, lo que incide en el trabajo del Club, en el liderazgo y en la concreción de proyectos.
Difíciles tiempos, que exigen reformular estrategias, para seguir llevando a cabo las acciones de un buen servicio rotario: Dar de sí, antes de pensar en sí