• Editorial Rotaria Argentina |

    E. Zeballos 4220, Rosario, Santa Fe (CP 2000)

José Ramón Echevarría y RuizGD 2012-13

Rotary Club Palencia España D. 2201



Reconocer es valorar y agradecer

En cualquier organización, la satisfacción en el trabajo influye en el rendimiento y, naturalmente, en la satisfacción de las personas que participan en ella. En las empresas, cualesquiera sean, con frecuencia el trabajo bien hecho, la dedicación y los buenos resultados tienen una respuesta económica que se refleja en incremento de salarios, ascensos, primas, pagas extraordinarias u otros incentivos para quienes lo hayan realizado. Pero, además, son necesarios otros premios no económicos para valorar la labor realizada.
En las organizaciones compuestas fundamentalmente por voluntarios, el reconocimiento del trabajo bien hecho es también necesario. Y Rotary es una de estas instituciones en las que el reconocimiento tiene que tener unas características diferentes de la relación con lo económico, con los ascensos o similares.
Valorar los esfuerzos realizados por cualquiera de los participantes, de los socios, de aquellos que nos acompañan es una cuestión esencial. Toda colaboración al resultado querido por la organización puede y debe ser valorado y no ha de pasar inadvertido para los líderes, y son estos los que han de estar atentos a la necesidad de que todos aquellos que realizan cualquier acción, por poca importancia que tenga, merece una recompensa y ha de ser ejecutada.
Las encuestas que los directores de Recursos Humanos de las empresas manejan con frecuencia, ponen de manifiesto que la necesidad de que su trabajo sea apreciado es algo muy querido por todas las personas, y junto a ello, cuando se pregunta si están satisfechos con lo que se realiza en la empresa, la respuesta es generalmente negativa: no se cumplen las expectativas de lo que hubiesen deseado los que creen haber realizado acciones dignas de esa recompensa.
¿Qué es el reconocimiento? Son gestos explícitos (públicos, o incluso privados) de admiración, de agradecimiento, de elogio, de ánimo por la obra realizada, por la labor bien realizada, por el interés puesto en ello, por el aporte material o inmaterial que una persona hizo.
En los distritos y los clubes rotarios no estamos acostumbrados a realizar reconocimientos más que en muy contadas ocasiones y generalmente sin un plan preestablecido para ello. Entregamos algún “PHF” u otras distinciones de manera deslavazada. Es necesario que nuestros clubes y distritos adopten un sistema tendiente a reconocer cuanta acción meritoria realicen los socios, los colaboradores, sponsors, y cuantas personas o instituciones aporten a nuestro proyecto eficaz ayuda, por pequeño que sea el mérito.
En todos nuestros clubes y distritos muchas de las personas que figuran en ellos realizan constantemente acciones más o menos importantes, con mayor o menor esfuerzo, con mayor o menor trascendencia, que sin embargo pasan desapercibidas porque nadie se fija en ellas y son dignas de ser retribuidas con generosidad por los líderes correspondientes. Y tienen para aquellos que los reciben un valor altamente motivador.
Será necesario poner en marcha un sistema que tenga por objeto el reconocimiento de todas esas acciones realizadas en los clubes y distritos de tal manera que se propongan actos de reconocimiento generalizados y se impulsen políticas necesarias para que ninguno de esos hechos quede sin su correspondiente premio.
Hay que crear, junto a una cultura del trabajo de todos los socios del club y el trabajo bien hecho, una cultura del reconocimiento de ello con una gran labor de implementación de la misma para que llegue a formar parte de nuestra propia filosofía como organización y se configure como una norma de conducta de nuestros líderes. Para ello será necesaria una estrategia clara que implique el conocimiento por todos los responsables del papel que les corresponde en su gestión de esa nueva manera de relacionarse con las personas.
En este sentido, el impulso, el conocimiento, la motivación y el proyecto corresponderá en el ámbito de nuestra organización, de manera general, a los gobernadores de distrito (por no referenciarlo en el board o los coordinadores) y a los presidentes de los clubes.
Será importante el diseño, tal vez esquemático y flexible en función de las características culturales de cada distrito, e incluso de cada club o de cada gobernador o presidente de club en los dos niveles naturales:

  1. Distritos estableciendo su plan de reconocimiento a clubes, instituciones, incluso a socios de clubes que por la trascendencia de alguno de sus actos merezcan la consideración distrital y proponiendo su propio reconocimiento.
  2. El club adoptando, además de su natural conexión distrital, sus propios criterios y actos de reconocimiento por acciones inscritas en el club y cuyo agradecimiento es más cercano y cotidiano. Un buen tablero de bordo nos permitirá conocer y tener siempre a disposición de todas las acciones necesarias para llevar a buen fin el plan pudiendo evaluar y reorientar el proyecto anualmente y sobre todo dejar constancia de las acciones que se desarrollan en el club, quién las lidera, quién las realiza y qué reconocimiento ha merecido.

Las acciones del plan pueden ser tan variadas como la imaginación nos alcance y la cultura del lugar nos aconseje. En todo caso serán, con frecuencia, actos pequeños que provoquen a quien los recibe la satisfacción de que el compromiso que adquirimos, que el trabajo en el que colaboramos, el esfuerzo realizado, se ve públicamente reconocido. Podrá ser, a título de ejemplo, una cita en la web del club, un pequeño obsequio de recuerdo, la invitación a contar su obra en una Asamblea General, una corbata del año rotario, una llamada telefónica del gobernador, un saludo en una reunión distrital, un diploma, una explicación pública de su acción en una reunión del club felicitado por el presidente. Cualquier pequeño honor que provoque en el socio el sentirse querido y gratificado.
En cualquier caso, el elogio y agradecimiento debe de ser público de manera que sea conocido por todos en el ámbito que corresponda, puesta de manifiesto a todos la colaboración con el proyecto de tal manera que la obra hecha sea apreciada por todos, que se visibilice lo que cada uno ha hecho, que se reflejen los avances de lo realizado gracias a su trabajo o la buena realización.
Y cuando hablamos de ello nos referimos a reconocimiento a personas, pero también a grupos, a instituciones u organizaciones. A todos aquellos que como dijimos aportan algún valor a los proyectos de nuestra organización y hace que sientan que la comunidad conoce y agradece su cooperación, cualquiera que sea su aporte.
Conocemos bien que en nuestra organización muchas personas que ingresan en ella abandonan en los dos primeros años de su estancia en el club. Todas aquellas personas que ingresan, salvo excepciones, seguro que tienen en su ánimo ser útiles, realizar proyectos nuevos o colaborar en los proyectos del club, quieren trabajar en ellos o incluso ellos mismos proponen nuevos proyectos. Tal vez no somos capaces de retribuir suficientemente bien su esfuerzo, no ven el apoyo de sus líderes, no somos capaces de reconocer adecuadamente su contribución en ese tiempo de permanencia y al no verse suficientemente satisfechos en este aspecto, abandonan. Probablemente si hubiesen tenido el cariño, la caricia de la organización por su trabajo les costaría salir de un lugar donde se les cuida, y cuyas realizaciones y éxitos, por pequeños que sean, son considerados públicamente. O tal vez no harían.
Pero también es bueno poner de manifiesto que hechos como estos a los que hacemos referencia ayudan, y mucho, a reforzar la buena imagen de un club cuyos socios están satisfechos, cuyos colaboradores ven apreciada su contribución y de unos sponsors cuya imagen se ve considerada altamente por una organización señera.
En este sentido, y con motivo del Centenario del Rotary Club de Buenos Aires y del rotarismo argentino, he visto que en las reuniones de este último año de celebraciones eran llamados por el presidente en las reuniones del club al estrado a socios o a cuantas personas hicieron aportaciones a los actos que el club iba celebrando a fin de, tras la explicación de esa contribución que lo justificaba, entregarles un obsequio, una medalla conmemorativa, un libro del club, que todos agradecían y cuyo agradecimiento se reflejaba claramente en sus rostros.
Me impresionó, y lo recuerdo como un extraordinario ejemplo del refuerzo de la tesis- cuando el EDRI Carlos Speroni, un gran líder rotario acostumbrado a recibir distinciones y premios, con motivo del merecido reconocimiento por toda la colaboración con el club y en concreto en las acciones del Centenario, decía al recibir este: “Ustedes no se imaginan cuánto lo valoro”.
La propuesta realizada por el Rotary Club de Buenos Aires, su planificación y su realización me pareció una vía excelente de reconocimiento, de agradecimiento, de fidelización tal vez sencilla pero muy importante para quién colaboró y nunca pensó recibir públicamente ningún agasajo por ello, pero que vio que lo que se le encargó, por lo que se esforzó, se preocupó y ocupó fue satisfactoriamente acogido. Es un buen ejemplo de lo que se debe hacer que nos avanza un camino a recorrer por todos.
Todo ello puede contribuir a la satisfacción de los socios, de los rotarios, al crecimiento de nuestros clubes y a la mejor imagen de la institución.

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