• Editorial Rotaria Argentina |

    E. Zeballos 4220, Rosario, Santa Fe (CP 2000)

Foto de Carlos E. Speroni

Carlos E. Speroni

EDRI 2005-2007. Rotary Club Monte Grande del Centenario
"La importancia de las revistas regionales"
Abril 2021

Entendiendo como definición de la prensa escrita aquella que nos dice que es "el conjunto de publicaciones que tienen como objetivo informar y entretener", deberemos aceptar que nuestras comunicaciones rotarias no deben alejarse de ese concepto, so riesgo de no ser leídas.

Y digo esto porque mucho mas grave sería que, después de ello, resulten indiferentemente abandonadas –para evitar decir que "despreciadas", como rezago de guerra– sobre la mesa de los clubes.

Cuánta tarea, cuántas ilusiones, cuántas expectativas camino a un destino impensado, ¡como si fueran un residuo! Afortunadamente la digitalización las aleja del mismo, pero no podrá evitar algún “delete” o “escape” sacrílego y toda la creatividad, el esfuerzo y la docencia incluidas tendrán el mismo cruento final…

A pesar de este sombrío diagnóstico, veamos la mitad optimista del vaso que generalmente mide nuestras observaciones. Pensemos en la pureza de su contenido, ofreciéndonos la información, motivación e inspiración necesarias para llegar al Rotary que queremos, cada vez mas alejado de aquel que tenemos y tratamos de mejorar no solo aggiornándolo sino enriqueciendolo mediante las noticias, los mensajes mandatorios y las contribuciones de sus pensadores.

Ha pasado mucha agua bajo los puentes de Rotary y ese caudal no ha sido en vano. Por el contrario, ha representado un aporte valiosísimo no solo para el conocimiento como lo acabo de decir sino, y más importante, para destacar las calidades y cualidades de sus dirigentes como también los pensamientos de la diversidad cultural que nutre sus filas.

Hace años que venimos valorando si las revistas regionales deben ser preferentemente informativas o formativas y creo que, sin dejar de ofrecer la información mandatoria que tanto RI como LFR preparan para el mundo rotario, su objetivo debe contribuir a la docencia que es lo mismo que hablar de la formación.

Misión que, al no concluir solo dándole cabida al relato de acontecimientos que fueron destacados y trascendentes en nuestro universo, se extiende hacia el conocimiento y valoración de los grandes pensadores que, en los 115 años de nuestra historia dejaron un legado de invalorable docencia y ejemplo.

Definido este aspecto, cabe expresarnos sobre las actitudes de aquellos que utilizando todo tipo de argumentos cuestionan la obligatoriedad de ser suscriptores sin advertir, por ignorancia exenta de mala fe –quiero pensar– que la condición de rotario se basa, entre otras, en la obligación de asumir los costos de RI y los distritos como asi también la suscripción de The Rotarian o la revista regional autorizada y prescrita. El avance de la tecnología facilitó el entendimiento aunque algunas picardías siguen vigentes como, por ejemplo, las referidas a las dificultades de acceder a medios informáticos por la edad de los lectores.

El paso inexorable del tiempo traerá las soluciones necesarias y llegará el momento en que nos inspiremos por la lectura de sus contenidos, aceptando aquello tantas veces proclamado de que la función fundamental de Rotary no es solo hacer cosas, sino hacer gente como lo expresara el eminente Jorge Hugo Aletta de Sylvas, cuando nos legara su lúcido pensamiento: “Rotary es la universidad de la vida y la función fundamental de Rotary no es hacer cosas sino hacer mejor gente porque haciendo mejor gente, la mejor gente hará mejores cosas”.

Creo que, al margen de todas las bondades que emanan de su existencia, la importancia de las revistas regionales de Rotary es trascendente y permite no solo el conocimiento sino la motivación necesaria para ser mejores rotarios y, su natural consecuencia, mejores ciudadanos. Si aceptamos el aserto de que los siglos serán como lo hacen quienes lo habitan, coincidamos con San Agustin cuando nos dijo: “Seamos mejores y los tiempos serán mejores”.

No asumamos que Rotary puede solucionar los problemas del mundo pero sí puede crear las condiciones adecuadas para su solución mediante un clima de respeto, de intercambio y de colaboraciones recíprocas que facilitan toda obra constructiva.

Cambia algo en el corazón de las personas que lo integran y ese cambio ayuda a reorientar la vida de cada uno de sus miembros y hace posible la mutua comprensión y cooperación entre quienes, sin Rotary, habrían vivido sin conocerse, recelando tal vez uno del otro en vez de sentirse acompañados por la actitud amistosa que los vincula y puede llegar a hermanarlos en la pureza de la amistad sincera.

Tendremos al alcance de nuestras capacidades asumir el testimonio legado de nuestros mayores en el entendimiento de que somos parte de un universo que necesita dar ejemplo.

Paradigma no solo para declamar sino para imitar, dado que será el modelo al que aspira toda personal de bien. Quiero traer a estos pensamientos sobre Rotary, algo alejados del motivo de mi presentación y por lo que pido disculpas, el recuerdo de una historia. Es la que relata el caso de un anciano, transeunte de un camino solitario, que llegado el anochecer se encontró frente a una gran grieta, profunda y ancha.

Pudo cruzarla, en la penumbra del crepúsculo, sin temor alguno y al llegar a la otra orilla se dedico a construir un puente que salvara el obstáculo. Otro peregrino, extrañado, le pregunto: ¿Por qué pierdes tu tiempo construyendo este puente si el dia esta terminando y ya has cruzado el arroyo? El anciano, continuando su obra, contestó: Mi amigo, por el sendero que he recorrido y a unas horas de distancia, viene un joven quien deberá pasar por estos lugares.

Será de noche ya y podría tener dificultades o quizás, algún accidente. El puente que construyo es para él.

Este relato describe, con muchísima precisión, la obra que Rotary realiza y las razones que la inspiran, a las que los rotarios debemos suscribir siendo tales y no solo socios de un club.

Dando ejemplo, como lo dije antes, tan simple como ello y también tan difícil de aceptar por quienes no han comprendido la distancia entre socio y rotario pues lo importante en nuestras vidas, recordémoslo, no es la cima sino el camino que elegimos para llegar a ella demostrando que es realidad aquello de que quien sirve no es un sirviente sino un servidor.

Mis disculpas a los lectores por estas consideraciones algo alejadas del tema principal pero creo que ambas están íntimamente ligadas cuando decimos que las revistas regionales son la expresión del sentir y pensar del rotarismo regional al través de las lúcidas y comprometidas participaciones de sus miembros.